El manifiesto del ser bueno.
https://sites.google.com/site/aliveworldwordprod/
¡Ah, la vida que cosa más bella esta! Hablo de esa vida privilegiada que gozan quienes saben que haciendo el bien han obrado con sus buenos actos, ayudando y bien pensando…
Que soberbia la que lleva el molestarnos al no obtener lo pensado, que mundo humano colmado de inteligencia pasajera y poco honrado negociando. Que alegrías, que tristezas, nos marean cuando comienzan y nos enferman de penas cruentas cuando aquejan lo contrario. Que mares, playas, pantanos, que tierra la que nos alberga y alimenta; esa que ensuciamos a diario, de esa hablo a quienes canto. Que animales que matamos, que ser humano que aprieta a sabiendas de saberse tras las rejas si ha robado, si ha mentido o ha explotado. Que insoportable el rechazo para quien no encuentra buen pago, para el extranjero sensato mirado de reojos observándolo. Nada es un cuento inventado, todos lo estamos pagando y sufrimos por no despertarnos bien armados. Y lo demás, todo lo demás es prestado, es la inconsciencia de los malos actos. Lo que queda es la inocencia del ser humano barato, de ese inteligente avergonzado a diario.
De ese que cree que algo ha ganado traicionando a sus hermanos, a sus socios y a su rango.
De quienes piensan que el trabajo esclavo dará fuerza a sus contratos bien pagándolos, de quienes juzgan errado dando consejos disipados e inventando para darlos. Lo demás es el dilema de saber por qué no amamos, de mentir con fe y encanto, de no saber cómo armarnos sin dejar morir nuestros pasos por territorios frustrados. Lo demás son los retazos de pasados malos que en el recuerdo quedaron. El individualismo osado, el racismo y lo excluido por enano, el carácter dando palos y la decadencia del respeto a nuestros pactos. Lo demás son los rezagos del pasado, el nacionalismo proletario y los tiranos de facto. La violencia que contamos y los malos gestos incendiarios. ¡Lo demás no hay que contarlo si ganamos! Pero díganme ahora y rápido:
¿Y el respeto, que hemos hecho con su estado? ¿Donde están los seres buenos? ¡Los que se dicen humanos; los que se llaman hablando, los siempre dicen vamos a los necesitados de rango!
Donde están los bíblicos párrocos que rezan hasta soñando, se habrán quedado esperando a que Dios venga a llamarlos para usarlos como Santos? ¿Y los imanes que hicieron, se perdieron añorando lo prometido hecho estragos por el terrorismo y sus lacayos, donde están los rabinos federados vueltos pecados calmando? ¿Donde están los que buscamos? Los buenos, buenos, buenazos, para que expulsen al diablo por el caño del Condado diplomático. Solo veo desesperados y banderas por los ríos que han ondeado últimos actos. Solo veo que se ha secado la lágrima llorada en vano; y nosotros los humanos, nos vemos todo peleándonos. Decadentes, degradados, prieto el pellejo, tintos en sangre e implorándonos.
¡Sofocando llantos, para eso estamos quedando los que aun amamos y lo confirmamos dándonos e implicándonos para que se vean los cambios!
¿Dónde estarán esos milagros que hasta ahora no han llegado? Se habrán quedado jugando, o estarán mirando el noticiero que anuncia tiempos muy malos, pesadillas y quebrantos, meditados con espanto exagerado por los bancos. ¿Donde están los connotados literatos, los filósofos y los matemáticos ya calvos, donde se habrán quedado contando esos vagos y ermitaños? ¿Qué resta andarán sumando para quitarnos más trastos, no ven que ya ni tapándonos es suficientes el harapo, si es que el invierno enfría el carro y los huesos nos congelamos. Nos moriremos defraudados por los inhumanos.
Qué división de relajos la que han filmado en el teatro, que organización de zapos esa de poetas mal fundados, de patrones millonarios y de falsas aristas de triángulos malformados, sobornados por Pilatos y el por el Diablo apoyados. Donde están los Organismos designados a cuidar el patrimonio humano y nuestros campos; donde andan que los andamos buscando para quejarnos de los malos tratos que a diario soportamos. ¡Yo hablo de gente de pueblo, de ciudadanos muy dignos con quienes converso y ando a diario…!
¿Por qué han traído a nuestros días la fiera inquisición de antaño y la traición al hermano. ¿Quien ha enviado a encontrarnos a las hordas del calvario? Que andan armando el cadalso a puro dictado y látigo; que no quieren soberanos, ni auténticos ni libertarios. Y hoy a escondidas nos están haciendo daño y matándonos a fuerza de modelos económico-sociales incivilizados, de fines de mes tiránicos y de facturas que les pagamos sin ser amos. ¿Hasta cuándo? Hasta cuando seguirán timándonos con sistemas para bancos y con laboratorios inculcados para asnos iletrados. Con vuestras políticas para gusanos disecados en fuego fatuo, nos están matando años, nos están estrangulando a todos los que en esta tierra nos albergamos con contrato al nacimiento y ya pesados. Con cartas de identidad y con diplomas que en la calle dan buen rango; porque la buena vida no es solo patrimonio de los grandes superdotados y de los astros adinerados del milagro.
Donde están los universitarios indignados, donde están los que no pudieron pagarse las escuelas porque sus padres no eran árbitros autoritarios, o porque el dinero siempre les ha faltado. La pobreza global de hoy en día apesta como una esfera rígida que marca la hora en mediatinta; y la riqueza es mentira, solo en las tiendas nos la pintan.
¡Nos están dejando de lado y olvidando que contamos! ¿Donde están los filántropos desinteresados que no se han plegado a fines ruines arruinándonos. Donde están los maestros, los alumnos y los barcos debilitados y sin fines humanitarios? ¿Donde están para ayudarnos los continentes poblados de seres humanos pragmáticos, sin fanatismos ni escándalos. Donde están los ciudadanos correctos, los hombres y mujeres libres y sin miedo que aun trabajan ayudando? ¿Dónde están los que tanto hablan de la vida a diario? ¿Donde están? Que los andamos buscando para juntarnos y juzgar a los malos. Pero solo por sus malos actos premeditados, no por sus imperfecciones de mandato. Si han laborado cambiándolos por gestos beneficiarios; todo quedará saldado y contentos viviremos proclamándolo.
Porque yo me estoy presentando sin querer ser diputado, yo solo pido pensarlo porque sentidos contrarios nunca tirarán para el mismo lado. Den un poco y verán los cambios que logramos.
¡Y sepan que los andamos buscando para que compartan lo que les ha sobrado y que sabemos que están botando en las redes de mercados! Y a los funcionarios votados sepan que los estamos llamando para que nos den lo que necesitamos, si quieren que sigamos militando en el mismo bando. ¿Dónde están los buenos soldados sin ejércitos, ni sindicatos, ni partidos, ni guerras por sectarismos traumáticos? ¿Donde están los bellos campos con sus árboles y lagos? Que los andamos buscando para bañarnos sin infectarnos y cantando!
Donde están los que forjaron las teorías de otros tantos buenos sabios que siempre han gritado alto a lo inhumano. Los que por sus bocas sueltan la gran razón del embargo, los humanistas flemáticos y los terceros mundanos. Donde anda el legado de Gandhi, de Luther King, de Martí, de Bolívar, de la Madre Teresa y del Papa Don Juan Pablo que aun no son santos; y yo no creo, pero si hago buenos gestos es porque lo que importa es amarnos para ver un mundo cambiado. Por eso los ando buscando para que alcen los brazos gritando alto aquí estamos.
¿Donde están los seguidores de Neruda, de Darío, de Lorca, de Machado, de Lezama, de Withman?
¿De Arenas, de Hernández, de Parra, de Sabido, de Sartre y de Beauvoir? Y de todos los demás que no tengo por qué mentar ya que todos saben que se armaron hasta los dientes, para luchar, dentro de generaciones de intelectuales de pueblo que en el recuerdo han quedado. Donde están los que formaron este relajo para que nos ayuden a arreglarlo organizandolo. Donde están los que pensaron que ser bueno no costaba caro, donde están para tildarlos de muchachos, porque el mundo en lo inmaduro marcha a cantaros ahuecado y sin producto. Y ya no sabe a tabaco, ni a agua fresca de relatos, no sabe a mangos sudados por una lluvia de mayo. No sabe a abril, no sabe pavo, no sabe a simples regalos, ni a pájaros volando a un rumbo dado por los rayos enigmáticos. Y nuestros otoños nostálgicos, sin recuerdos se nos están quedando, si contamos.
Ya no queremos más daños, ya no queremos más amos, solo queremos amarnos y respetarnos como hermanos. Ya no nos quedan más plazos, ya no nos quedan más cálculos para seguir derivando. Ya no nos queda ni el faro que otrora alumbraba nuestro establo; y el claro de luna tan cantado, hoy nubla noches de desencantos para bardos inspirados. Y ya casi no queda de Antártico, ni de Amazonas dorado nos queda tanto, ni de los montes sagrados de aquel gran Olimpo Homérico hoy nos llegan sirenas silbando a lo apostado. Ya por ellos ha empezado el descalabro, veremos cuando llegamos los que seguimos buscando todo lo bueno anunciado.
Yo tengo un sueño hace años, yo quiero verlos luchando por un futuro más placido que el que estamos esperando. Y no quiero saberlos robando, ni al ser bueno, ni al patrón honrado, ni violando los derechos de los niños, las mujeres, los ancianos y los desempleados. Yo no quiero ver plagiando lo que sudor ha costado a quien sobrevive creando.
Y por eso, al bien pensarlo, yo regalo este concepto precisado a todo el que quiera aplicárselo. Y a quienes no puedan admirarlo porque sus ojos se han cegado como gatos presos, yo les leeré lo pensado cuando lo estaba estudiando: Voy a invitar a fírmalo a quien yo crea que es honrado y a quien demuestre con actos que el honor cubre los gastos. Y no pediré honorarios, al no ser los negociados regalándolos con pactos acordados entre seres sabios. Donde están los abnegados que pueden cumplir con actos, aquí lo estoy precisando, yo regalo lo que hago y doy a cambio el humilde nombre que me he creado. A ellos les estoy regalando esta prosa vuelta canto. Y a todo el que me ha ayudado, le doy los derechos reservados de este cuadro, pintándolo al oleo y susurrando; para que busquen trabajo e irriguen sus suelos áridos.
Ser bueno no es tan barato como muchos lo han soñado engañando a quien le ha dado. Y no es tan fácil, porque la imperfección pega a lo humano como Dios crea los Santos. Pero ser bueno es obligado para amarnos sin pelearnos, para darnos sin pedir prestado, para donar lo creado, creando con ello trabajo. Para no hacer simulacros explotando, para pagar lo acordado, yo regalo cada letra de este saco gramático que están leyendo y captando. Yo lo regalo pagando lo endeudado por sarcásticos truncados. Yo no debo ni un centavo, yo soy un ser educado que da algo. Yo lo regalo a los que me iluminaron el camino atravesado en estos años. A esos que me dieron la mano para hacer de mis sueños un presagio realizado. Y al ser bueno y desinteresado que sabrá que hacer para honrarlo trabajando y pagándose lo que ha ganado sin pagarlo.
Yo lo regalo y recalco, que esto es un sello pegado sobre el sobre de mis cálculos; y lleva un libro ajustado en el contrato que hago para regalarlo. La dignidad es lo que importa; y no sabernos comprados por lacayos.
¡Ah, la vida que cosa más bella esta! Hablo de esa vida privilegiada que gozan quienes saben, que haciendo el bien, han obrado con sus buenos actos, ayudando sin pensarlo a los necesitados!
Sepan que los estoy esperando para crear un mundo mágico, con seres buenos y sabios.
¡Firmo con tinta el regalo, de otro modo no hay contrato!
Tony Cantero Suárez.
http://tonycanterosuarez.wordpress.com/
Picture by JT.
Comentarios
Publicar un comentario