¡Me conozco y pienso a diario!
Ocho millones de deseos tengo a diario,
me despierto, me levanto y tomo un té,
veo en la tele que la calle no ha cambiado,
tomo un baño y me aclimato al lava pies.
Me da hambre pues nada he desayunado,
el dinero no me da para comer. Las
pastillas, las migajas, los cigarros; se
empantanan sobre el cuadro de mi ayer.
Veo blanco, luego negro, sangre y fuego,
los tormentos me acumulan padecer, los
esfuerzos si los cuento son modelos, los
no hechos alumbran mi amanecer.
Ocho millones de deseos tengo a diario, unos
buenos, otros vagos, muchos sabios. Pienso
tanto a lo que quiero y que ahora extraño;
divagando en mi calvario desterrado.
Los amores me han quedado en el pasado,
y en desorden se apoderan de mis pasos;
me conozco y reconozco que al fallarlos,
una vida con dolor me he regalado.
Me conozco y reconozco no soy santo;
pero es cierto yo jamás he traicionado.
Mis millones de deseos son bien sanos,
si los cuento me verán enamorado. Si
recuerdo veré solo en verde abstracto,
porque nada en realidad he realizado.
Mis millones de deseos son soñados,
son recuentos reposados de mis actos; son
remedio para un cuerpo ya cansado, que
al cadalso se refiere hasta matarlo.
Me conozco y reconozco que he llorado:
Que he perdido y he ganado sin robarlo. Que
he jugado a un frio diamante en cristal raro,
que escondido en sus aristas traía al diablo;
pregonando que el pecado sabía a látigo.
Me conozco y les confirmo me he pensado,
soy el mismo y la razón me ha dado vista;
me conozco y reconozco al mencionarlo,
que al adiós le he calculado sus desdichas.
¡Que la vida sin perdón no cierra heridas!
Pues las grietas cuando enferman quiebran
venas. Que el orgullo es un flagelo de cavernas,
que sin tinta al dedo dicta un verso en pena;
pues de empeños no se vive una leyenda.
Que la estrella cuando eclipsa no despierta,
me conozco y la deseo a quien no la tenga;
me conozco y pienso al diario de un profeta,
que entre letras contó al mundo sus presagios.
¡Reconozco calcular no ha sido en vano!
Picture Caya Modèle Pro by Ariel Arias.
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