Que injusta espera.
¿De qué te quejas?
Cuando en las tarde te resignas a llamarme,
de que quejas,
si solo sigo siendo tuyo como antes;
y tú lo sabes.
¿Por qué me celas?
Si mí mirada siempre te busca en las calles,
por qué te alejas,
si cuando callo en el silencio tú te quedas;
y sufres necia, de inteligencia…
¿Por qué no vuelves? ¡Qué injusta espera!
La chimenea ya no enciendes en tus fiestas,
sola y revuelta vagas ebria de dolencias,
tu sala negra cierra puertas a mis venas;
y tú desechas, lagrimas muertas de pena.
¿De qué te quejas? ¡Si lo supieras!
Si lo dijeras partiría un día sin vuelta…
Que injusta espera tú le impones a mis letras,
estas las lego todas llenas de tristezas,
otras te ruego puro amor por todas ellas,
llenas de estrellas; y lunas llenas…
Sin tus quejidos, ni tus dudas, ni tus flemas,
sin tus desbordes por rumores que te llegan,
plena de amores, como te quiero;
en mis poemas…
¡A piernas sueltas; y a manos llenas…!
¿De qué te quejas, si no te entregas?
Si te doy todo y todo debo por tu cuenta,
si me has costado la razón y conciencia,
solo te he amado y te he pedido de tenerla;
todo he perdido, tú has ido y nada queda.
¡Qué injusta espera! ¿No te das cuenta?
¿De qué te quejas?
Picture Valérie Badet by LOO.
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