martes, 25 de septiembre de 2012

Espectro de un rostro en el espejo.



Un rostro confuso se mira al espejo, se acerca sonriendo, se
aparta cabellos, nadando en silencio bajo ríos de sueños. Y
haciendo el guiño perfecto se sumerge entre sus cejas,
maquilladas como un mar de vellos en aguaceros de incienso,
y enmudece la silueta de la uña de su dedo izquierdo.
Y mientras aguanta el espejo sonriendo, se ve el espectro de la
bella dama de cabellos sueltos que me ha inspirado este cuento.
La dueña del rostro que está sonriendo, la que muestra el dedo
que aguanta el espejo, sumergida en vellos que entre labios veo,
besarlos deseo mientras me despierto, vertido en incienso bajo
un cielo en celos que a dulces besos me va comiendo; envuelta
en mareos y entre orgasmos sonriendo.
La hermosura que se excita soñando que la están mirando. Y un
visto bueno que sentado se desnuda de sus hábitos; ninguno es
malo, no sientan pánico. Solo que se sentirán mojando como yo
me he sentido admirando a la bella dama de la cual les hablo.
Y créanme compañeros bardos que yo no miento cuando les
hablo. Y que le describo un cuadro pintado al desnudo sudando
en mil mañanas de encantos; por algún poeta maldecidos por
el diablo, que en sueños la había tocado.
El rostro en embrujos se vacila sonriendo y se le escucha decir
en sus ruegos : Que ni mudo, ni sordo, ni ciego le cortarán sus
cabellos. Sino es con el fuego de unos buenos besos, que lo
mojen todo…  Por fuera y por dentro.
Y aunque aun no esté lloviendo: Bendito sea ese ojo que me ha
encantado hasta el verbo. 
La dueña del rostro que está sonriendo. La que muestra el dedo
que aguanta el espejo, sumergida en vellos que entre labios veo. Y
besarlos deseo mientras me despierto; vertido en incienso bajo
un cielo en celos con una luna en desdeño, que llorará porque
no la quiero.

Diana K Kuoy by Ariel Arias. 
Web du photografe: http://500px.com/ariasphotos 

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