Estampa erótica vivida.



Una escultura de ébano modela frente al espejo,
cabellos sueltos, pies lentos. Y cual estampa erótica
de lo acaecido, su cuerpo es un premio en tributo al
lirismo poseído del destino. Tiene labios caramelo y
rostro divino delirio, un pecho ardiente y espeso; y  
un vientre en tinta de versos bien oníricos y míticos.

Una mujer se revela frente a mis ojos frenéticos, se
sabe bella y más que eso. Me lanza besos, aun de
lejos. Me ondula el cuerpo con gestos, sabe bien que
yo la veo; y eso le gusta y lo advierto. Sabe bien que 
la sumerjo en el pecado indiscreto; y que de frente 
la tengo, aprisionada entre mis dedos bohemios…

¡A puro cerebro y verbo; a ritmo en tempo poético!

Canta un blues, baila un bolero, se quita el lazo y el
velo, se desnuda sonriendo y me lanza su frescor y
aliento ebrio. Sabe bien que yo la veo y que la quiero
hacer versos. Ella se quiere en mis dedos y me lo
demuestra oliéndolos. Me pide que venga a su
cuerpo; y abre sus ojos azul fiero, algo magnéticos.  

Y suelta piernas al viento, cual mariposa de alas presas
suspirando en el Jardín de los Idilios, floreciéndolo.

Cual espectáculo en verbo que en descripción me
leyeron, ella vive un sueño nuevo, realizándose y
leyéndolo. Y como musa de cuentos sube al sillón
donde escribo, donde me siento el bohemio que
en poemas represento; donde le doy vida al juego
pronosticando los hechos que leen luego…  

Ella se sienta a vivir su cuento; y yo se lo leo entero,
mientras la mezo y la mezo, basándola por el cuello.

Y como toma consejos cuando le digo te quiero,
cuando le pido amor ciego se pones espejuelos negros,
frente al espejo hace un guiño y me dice soy quien
vemos. Y quien tú ves es un signo que te envió el Dios
Cariño, Señor de los Besos Buenos, de aquellos versos
idílicos escritos a tu destino; en tinto espíritu lirico.

¡Ese mismo que has vivido! Y que por esta vez,
diremos, te ha servido a tus caprichos y a tus ritos sin
complejos. Él me envió a tu camino para que cumplas
con hechos lo descrito. Y te está viendo ahora mismo,
te aconsejo de ser bueno como has dicho;
demuéstramelo al dedillo, mi moreno convencido.

¡Quedó dicho; estoy listo, tu cuaderno será ejemplo!

Tierna caricia en el pecho la que me han hecho sus
manos, me ha tocado sin complejos, se ha quedado
donde hay fuegos; y se ha quemado en mis besos,
ardiendo en ellos. Tocando el cielo con sus vellos,
penetrada hasta el cerebro en cuerpo a cuerpo. Y ha
orgasmizado el gel célico, del momento placentero.

Sensual pudor indiscreto el que revelan leyéndome,
toco sus senos que erizo, les palpo el peso; y saltan
bellos sus botones de Milsueños. Y acariciada su
espalda nada puede retenerla; y nada en aguas su
velero carabela. La veo al horizonte, pétalos abiertos
al cantero; cual devoción, como espectro de homicidio.

Susurrándole a su oído versos nuevos, a cráneo puesto,
sola conmigo en el cuento que leyeron. Cual Gran Genio
con su lámpara, que sedimenta el universo desnudo
frente al espejo, con su cuerpo de modelo humeante al
fuego y permitiéndomelo. Ya la vieron, al leerlos, ella
pidió quedarse en mis recuerdo describiéndomelos.

Y luego dijo te quiero; y siguió su beso eterno…

Estos versos no son un sueño quimérico que invento;
justo porque voy cumpliéndolo al vivirla como cuento.   
Picture by Ariel Arias. 
Web du photografe: http://500px.com/ariasphotos

Comentarios

Entradas populares