La Luna sola.
¿Quién sabe a esta hora donde andará la Luna, se
ha ido sola a buscar fortuna por paraísos de
desastres? Se ha ido sola, a llenarse hueca en la
languidez de sus tristezas duraderas. ¿Quien sabe
a esta hora donde andará la Luna?
¿Quién sabe a esta hora donde andará la Luna?
Se me ha perdido desecha entre las sombras y las
brumas; se ha ido sola a buscar fortuna en las
alturas de una noche sola y sórdida. Quien sabe a
esta hora con quien andará la Luna, si a mí mismo
me ha dejado en las penumbras de una tumba.
¡Quién sabe si esté hasta sola y toda sucia!
¿Quién sabe a esta hora donde estará la Luna?
Así gritaba un Lucero tétrico vestido de Bohemio
Viejo, la noche de este cuento nuevo y verdadero.
Lo vi excitado y frenético y jurando amor eterno;
y abjurando de un Sol bélico que le había apagado
el cielo. Disipado en sus deseos y sin viento ni
rumbo serio. Lleno de veneno el pecho y el pellejo
polvoriento, los labios llenos de celos y complejos.
Y yo que no tengo miedo e interrogo los misterios,
le pregunté si era cierto, que en la noche se robaban
tiempo y sueños viejos. ¿Dónde puede estar tu Luna,
si tú mismo no te has visto y vagas recto, donde
puede estar la Luna, si tu andas sin aliento ni cerebro?
Te respondo Caballero, para que pares de hacerlo:
La Luna se fue del cielo por un pasaje secreto que el
Sol le abrió entre sus huecos. Detrás del Monte de
Venus donde se encuentran los cielos sobre el desván
de un suelo en versos. Plantado de Milsueños de
canteros; con corolas azul gracia y pétalos rojo nervio.
Susurrando con los dedos, mil estrofas para ellos.
¡Si te cuento da por hecho pues los nombro!
Pues se fueron los dos ebrios a vivir un mundo
nuevo sin demonios. A contarse un cuento de ellos,
a vivir por universos donde los besos son buenos. A
decir amor sin pena, aunque entre ellas inunden; a
tentarse en Luna Llena y en Sol en Notas ver luces.
Y tu mi pobre costumbre no has comprendido que
en lumbre solo se alumbra quien pudre. Quien fuego
fatuo produce viendo su alma en la cumbre, bajo
tierra y disecada. Y tu Lucero de marras andas
buscando en las nubes, te veo perdido en la láctea…
¡Y el oeste baja y subes; y tú te hundes!
Baja el telón y cierra la carpa, que la historia es larga
y no serás hueso viejo, ni oasis rendido en las dunas.
¿Quién sabe a esta hora donde estará la Luna?
La Luna se fue del cielo por un pasaje secreto que el
sol le abrió entre sus huecos, detrás del Monte de
Venus donde se encuentran los cielos sobre el desván
de un suelo en versos. Plantado de Milsueños de
canteros; con espinas verde fuego y resina carmelita.
Susurrando con los dedos estos versos que recitan.
Te veo perdido en tu cosmos célico terco Lucero
deshecho. Mientras ellos se deleitan libando almíbar
idílico y extracto de Florderrosa, en ríos de néctar
gélido que surcan los prados de sus Cielos. Donde él la
monta al Séptimo sonriendo y la desciende gimiendo.
De ese limbo pasajero donde viajan hasta el infinito
enésimo; donde sus cuerpos orgasmizan en recuerdos.
¡Y los amores son más tiernos que en cielo de este
cuento!
¡Y la Luna sola en un Puerto, espera al Sol en velero!
¿Quién sabe a esta hora donde andará la Luna?
Picture by Ariel Arias.
Comentarios
Publicar un comentario