La obra maestra es ella.
En una noche de esas en que me adentro a sabiendas por
laberintos de letras; y luego nadie me encuentra porque
me pierdo con ella. En una fiesta tranquila inspirado por
la musa bella que me acompaña sedienta, de quedarse
en la leyenda perdida en versos quimeras; desvestidas
sus arterias de hembra autentica y ecléctica aventurera.
¡Y esta es mi hora predilecta, la de mis prosas poéticas!
Porque la pinto al dedillo tejida en tinta que rima y grita,
porque la cuento en un libro para escuelas de poemas,
porque la convierto en vivencias donde la protagonista
es ella. En una noche completa, la estrella fílmica, la luna
llena en semillas. La copa ebria y el vientre hirviente,
pues derrite en sus calores por sus adentros y bordes.
¡Solo yo, solo ella; y en su presencia mi Duende alegre!
¡Y la estampa que me muestra en viva obra maestra!
Pintada en rojo que quema se hace ondular finas líneas
sobre su cuerpo de cebra. Y entre amarillos y fresas
vemos azules y perlas que refrescan sus caderas. Se
orna como las Princesas, velo de tul, medias de seda y
pétalos de rosa nueva. Vuelve al espejo y se peina con
paciencia, se monta un moño a dos piezas caballeras.
Le hago una reverencia cuando mis ojos la aprecian,
le digo disponga Alteza y su vestido descuelga bajando
sobre sus piernas; y sus pinturas se adueñan de esta
escena de poema. Reluce el rojo en sus venas, se
enciende el cielo de estrellas, el amarillo gobierna y
el azul se enseñorea; y verde esperanza ella me besa.
Y el cuadro es una leyenda contada en versos que
tientan, sus manos tiernas me apresan, sus labios
su miel me inyectan y su pecho me marea. Enciendo
una vela nueva, blanca la noche respira, llueve resina
de hembra cuando su piel dulce aceita. Las gotas
mojan la mesa; y al espejo veo su Ninfa embravecida.
La obra maestra es ella, la viva escultura artística,
la fotogénica estrella que da conciertos de Musa,
la bailarina moderna que se desnuda en escena, la
modelo y la Doncella palaciega; mi Reina, mi luz,
mi esencia. La obra maestra es ella, pinceladas de
poemas, versos, rimas; la Diva ardiente indiscreta.
Las melodías que entrega llevan de encantada lira,
de arpa y de flauta divina, de guitarra y de sonrisas,
llevan y traen las cenizas del madero que en la
chimenea se quema. De olas de aguas marinas, de
brizas y cumbres místicas. La obra maestra es ella
y mis manos el artista que la plasma en un poema.
¡La obra maestras es ella y estas letras la reflejan
con nobleza; pues son sus memorias autenticas…!
Son el recuerdo que queda de aquella noche y de
esta. Son viva voz que atraviesa, canta se desfunda
y quema; ama y se da con presencia y me hace
soñar con mi estrella. Y esta letras me la traen y se
la llevan por donde el cuento comienza, por donde
el tiempo la piensa y encomienda su existencia.
¡La Obra Maestra es ella; y estas letras su leyenda!
Picture by LSM.
laberintos de letras; y luego nadie me encuentra porque
me pierdo con ella. En una fiesta tranquila inspirado por
la musa bella que me acompaña sedienta, de quedarse
en la leyenda perdida en versos quimeras; desvestidas
sus arterias de hembra autentica y ecléctica aventurera.
¡Y esta es mi hora predilecta, la de mis prosas poéticas!
Porque la pinto al dedillo tejida en tinta que rima y grita,
porque la cuento en un libro para escuelas de poemas,
porque la convierto en vivencias donde la protagonista
es ella. En una noche completa, la estrella fílmica, la luna
llena en semillas. La copa ebria y el vientre hirviente,
pues derrite en sus calores por sus adentros y bordes.
¡Solo yo, solo ella; y en su presencia mi Duende alegre!
¡Y la estampa que me muestra en viva obra maestra!
Pintada en rojo que quema se hace ondular finas líneas
sobre su cuerpo de cebra. Y entre amarillos y fresas
vemos azules y perlas que refrescan sus caderas. Se
orna como las Princesas, velo de tul, medias de seda y
pétalos de rosa nueva. Vuelve al espejo y se peina con
paciencia, se monta un moño a dos piezas caballeras.
Le hago una reverencia cuando mis ojos la aprecian,
le digo disponga Alteza y su vestido descuelga bajando
sobre sus piernas; y sus pinturas se adueñan de esta
escena de poema. Reluce el rojo en sus venas, se
enciende el cielo de estrellas, el amarillo gobierna y
el azul se enseñorea; y verde esperanza ella me besa.
Y el cuadro es una leyenda contada en versos que
tientan, sus manos tiernas me apresan, sus labios
su miel me inyectan y su pecho me marea. Enciendo
una vela nueva, blanca la noche respira, llueve resina
de hembra cuando su piel dulce aceita. Las gotas
mojan la mesa; y al espejo veo su Ninfa embravecida.
La obra maestra es ella, la viva escultura artística,
la fotogénica estrella que da conciertos de Musa,
la bailarina moderna que se desnuda en escena, la
modelo y la Doncella palaciega; mi Reina, mi luz,
mi esencia. La obra maestra es ella, pinceladas de
poemas, versos, rimas; la Diva ardiente indiscreta.
Las melodías que entrega llevan de encantada lira,
de arpa y de flauta divina, de guitarra y de sonrisas,
llevan y traen las cenizas del madero que en la
chimenea se quema. De olas de aguas marinas, de
brizas y cumbres místicas. La obra maestra es ella
y mis manos el artista que la plasma en un poema.
¡La obra maestras es ella y estas letras la reflejan
con nobleza; pues son sus memorias autenticas…!
Son el recuerdo que queda de aquella noche y de
esta. Son viva voz que atraviesa, canta se desfunda
y quema; ama y se da con presencia y me hace
soñar con mi estrella. Y esta letras me la traen y se
la llevan por donde el cuento comienza, por donde
el tiempo la piensa y encomienda su existencia.
¡La Obra Maestra es ella; y estas letras su leyenda!
Picture by LSM.
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