Hasta tu alcoba fui por fin la tarde aquella en que
llamaste para que por ti viniera. Llegué mojado
pues la lluvia caía afuera, de negro y gris se veía
todo y había niebla. El frio sin ti me congelaba
las ojeras; y mis pupilas dilatadas veían ebrias,
tu ninfa muda desnudada y descubierta…
llamaste para que por ti viniera. Llegué mojado
pues la lluvia caía afuera, de negro y gris se veía
todo y había niebla. El frio sin ti me congelaba
las ojeras; y mis pupilas dilatadas veían ebrias,
tu ninfa muda desnudada y descubierta…
La luz febril ya se agotaba en la tormenta; y a
dulces ruegos me pediste que viniera…
dulces ruegos me pediste que viniera…
Hasta tu alcoba he ido por ti una tarde de esas,
en que tan solo escribir versos me concentra,
en que al llegar a ti te encuentro y estas llena,
de amor por dentro y de tus cremas de primera;
y por tus venas, por tu espalda y por tus piernas,
tu piel oliente espera besos donde quiera…
en que tan solo escribir versos me concentra,
en que al llegar a ti te encuentro y estas llena,
de amor por dentro y de tus cremas de primera;
y por tus venas, por tu espalda y por tus piernas,
tu piel oliente espera besos donde quiera…
Tus labios crecen cuando yo toco a tu puerta, te
vuelves perla, viva y gimiente. Me dices entra y
me devoras con tus dientes; y a boca hirviente
me vuelves tu chimenea. En leño quemas y mis
labios boca ardiente, te encienden velas. Y en
tu diván dejo los versos más fervientes…
vuelves perla, viva y gimiente. Me dices entra y
me devoras con tus dientes; y a boca hirviente
me vuelves tu chimenea. En leño quemas y mis
labios boca ardiente, te encienden velas. Y en
tu diván dejo los versos más fervientes…
¡Qué musa obtenga si a su poeta enternece;
bajo sabanas cubierta, alguna tarde que llueva!
bajo sabanas cubierta, alguna tarde que llueva!
Hasta tu alcoba llegué al fin la tarde aquella, en
que el presente huele a embrujos y a quimeras,
que aroma inciensos de un jardín de primavera,
que aceites riega sobre piedras; que bajo hiedras
extasiadas se embelesan. La tierra tiembla y en
el cielo hay una orquesta; que en notas vuela…
que el presente huele a embrujos y a quimeras,
que aroma inciensos de un jardín de primavera,
que aceites riega sobre piedras; que bajo hiedras
extasiadas se embelesan. La tierra tiembla y en
el cielo hay una orquesta; que en notas vuela…
Y tú en mis brazos vez al dios de tus caderas, al
rayo imberbe que en su luz tu luna llena. Y al fuego
tenue arde tu imagen de princesa, que mis pupilas
dilatadas locas tiene; ya sin cabezas. Y a dedos
pides que te pode tu cantero; y que haga ramos de
cabellos con tus pelos, de bella hembra…
rayo imberbe que en su luz tu luna llena. Y al fuego
tenue arde tu imagen de princesa, que mis pupilas
dilatadas locas tiene; ya sin cabezas. Y a dedos
pides que te pode tu cantero; y que haga ramos de
cabellos con tus pelos, de bella hembra…
Que dé a tu Venus la posión para su cuerpo, magia
en excesos, candelabros y mareos, amor profundo
con pasión y sin tormentos, vientos viajeros, lluvia
azul y yo viniendo; hasta tu alcoba de nuevo. En
tierno olor que cause celos a los necios, en rojo
nervios y verde intenso aventurero…
en excesos, candelabros y mareos, amor profundo
con pasión y sin tormentos, vientos viajeros, lluvia
azul y yo viniendo; hasta tu alcoba de nuevo. En
tierno olor que cause celos a los necios, en rojo
nervios y verde intenso aventurero…
Hasta tu alcoba vuelo a ti y te dejo versos, que luego
escribo cuando tu no me estás viendo; y yo revivo
recordándote en silencio. Y un botón crece allí en la
punta de tus senos, como Milsueños que he plantado
en tu cantero. Que podaré cuando tu Ninfa se
despierte; y tú me beses y al hablar vuele un te quiero.
escribo cuando tu no me estás viendo; y yo revivo
recordándote en silencio. Y un botón crece allí en la
punta de tus senos, como Milsueños que he plantado
en tu cantero. Que podaré cuando tu Ninfa se
despierte; y tú me beses y al hablar vuele un te quiero.
Y a dedos pidas que tus cabellos te peine, que dé
a tu cuerpo un buen presentes que no aqueje. Que
hasta tu alcoba llegue el sol días que llueven; y que
yo vuelva aunque tu calle se vea tenue. Que aunque
mojado yo en mi ardor regrese a verte; a tu diván
que huele a estrofas que se mueven.
a tu cuerpo un buen presentes que no aqueje. Que
hasta tu alcoba llegue el sol días que llueven; y que
yo vuelva aunque tu calle se vea tenue. Que aunque
mojado yo en mi ardor regrese a verte; a tu diván
que huele a estrofas que se mueven.
¡Que a manos llenan la alcoba donde me esperas,
dispuesta a amar y a corazón; a darte entera!
dispuesta a amar y a corazón; a darte entera!
Pic. Valérie Badet by Jérôme Retru.
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