Oda al Dolor y al Empeño…



Describo recuerdos vividos, olvido, olvido y olvido y entre malos sueños me fundo dispersado en mí conjunto.
Me surca los pensamientos una armada de veleros sísmicos todos por mi mar perdidos, las velas negras sin brillo los llevan al fin de un ciclo que va a acabar en delirios. Las quillas son precipicios huecos de donde se salta al vacío que hay en el reino del tedio.
Bate una ola en bis negro que a contratiempo mata celos. Necio se siente el destino y yo no quiero perderlo, porque vivo es más bonito y amar aún tiene sentido. Zozobra un barco ya viejo en el silencio de su tiempo; y se vara en mil ejemplos, contra una roca de indicios.
Y yo me pongo contento porque he logrado vencerlos prendido de mis sentimientos, siempre mirándolos fijos y sin perder tiempo en ello; como ese presagio que veo, que me llega desde lejos…
Las bocas en popa se alocan y cuando las proas se inmolan, una Oda entonan sus marineros; dedicada a la vida y rezadas en Nazareno. A esta misma que hoy me inspira y eso quiero que lo sepan: Acuesta el madero es versos, que en prosas canta un te quiero…
Yo te sacaré de esto aunque sea por los pelos. Y aunque no quede remedio te bajaré de los cielos; sin espinas, sonriente…
El timonel me hace guiños antes de hundirse en su espectro, y el mástil lee un sueño bíblico que al alba aún no se ha cumplido. Cínico me duele el techo y el suelo huele a podrido, el aire es un Santo ciego que grita adiós sin decirlo; y Dios les lanza un suspiro…
Y raudo viene por ellos para salvarlos primero, y luego juzgar delitos.
Yo no crítico se ha dicho: Yo aprendo a ser, pues soy para ellos el  bueno. Yo enseño y tengo principios que al final ganan el juego. Yo los salvo cada vez que puedo y fallo como los imperfectos… Yo vivo un camino cierto, que me abro con empeños.
Una paloma endiablada rompe en trizas todo miedo, se abre la luz a los sueños y este cuento prende el vuelo. Los veleros se están hiendo al horizonte de un beso; y un torbellino viajero le trae tanto ardor a mi pecho, que me quemo mientras lo estoy sintiendo…
Pues me calienta el cerebro con un conjunto de Versos Nuevos, dedicados a quien quiero…
Y se escucha un yo te espero para fundirme en tus besos; y me encontraré el remedio y te bajaré de los cielos aunque sea por los pelos. Escucho un susurro escéptico de un hada bajada entre truenos, vino a calmarme el pensamiento y a refugiarse en mi pecho. Que serenidad ahora siento; ahora que la vida ha vuelto.
Canto una Oda de aquellas que entonaban marineros, dedicada a la vida y rezadas en Nazareno: A esta misma que hoy me inspira y le da magia a mis dedos cada vez que escribo un cuento.
Acuesta el madero es rezo que en prosas canta un te quiero, si con gestos se vive el sueño sin perder tiempo en mareos. Y el dolor encuentra remedios justo cuando los queremos: Si con fervor nuestro pensamiento tolera que un día fallemos, porque no somos perfectos. Si el ardor que siente el pecho se pide dándolo entero; como en estos versos que hoy lego…
Sin ser Dios ya que en el no creo, solo tengo fe en mis huesos; y en el respeto que les debo.

Picture by Tony Cantero Suárez.  

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