Oraciones recompensadas.

Ah María, Serena Diosa del tronco de rosa niña.

Ninfa poética en prosa, amapola que retoza por
mi alcoba, provocadora filosofa que olorosa me
sofoca en la distancia. Primorosa mariposa que
vuela a mí y se copula; y que me olvida fastuosa
ocultada tras las lunas de su magia. Y cuando me
desea retorna, toca a mi puerta y se adentra,
suena y reza. Y mis manos se abren solas, deseosas
de sus formas prodigiosas de hembra hermosa…

Y de todas las clases de féminas, que orgullosa y
bien erótica ella honra, oronda como pocas. Como
algunas, que invaden llenas de hormonas con sus
bellezas diabólicas. María se asoma en Eva cósmica
gloriosa, vuela en pompas, me rosa y se concibe
en mi viviendo. Se percibe sin sentidos; y cuerpo
a cuerpo me forja en hierro un espejo. Pone en la
mesa un florero; y le ruega ser quien pienso…

Y lo riega con Milsueños de senderos polvorientos;
de los adentros perfectos, de su profundo esqueleto.

A vivo nervio, a senos gruesos; a los dos por un
Convento sin cerebros. Y a vientre gélido, para
tintero poético; sagrado pacto tenemos…

Se me antoja sin demoras y se retorna glotona,
se desvive temblorosa y gime orando sonora. Se
va al cielo y deja versos, se va escapada de mi
mano al paraíso de mis dedos. Me muestra sus
cabellos largos y su pecho grande erizado. Me
dice mi corazón santo; mira que a ti me regalo,
no te apures, ve despacio y dime cuando. Como
un susurro viajero; aventurero y sediento.

Benditos sean tus encantos adorados. Tiernos,
eróticos, cándidos; y enamorados a ratos…

Ah, María, mírame que soy yo, el que le canta
a tus días de comedia y entreactos relajados.

Bendita seas Muñeca. Reina de todas las Venus,
graciosa belleza Homérica deshojada en una
prosa. Vuelve esta noche a mi alcoba milagrosa,
que aquí te espera otra obra, otras letras, velas  
rosas; y todo lo que la sala orna y que tu tocas
cuando oras. Copas de tinto y retoricas locas,
ebrio el espíritu tímido, sueños de niños que
han venido a leer estrofas tragicómicas.

¡Verbos, sustantivos y adjetivos; plumas, brillo!

Truenos, bombas, velas y trombas de viento
por mi ventana invadiendo. Oh Virgen Santa,
María, consuelo de mi boca mórbida. Prenda
que cuelga al dedillo, cuando el idilio me
invocas implorándome a tu estilo. Desnudados
por el cielo de tus cantos, si no es amor
viviremos entre tanto; pues milagros brotan  
fuego por tus vellos, erizándote al tocarlos.

¡Y cuando oras gimiendo, te exalto y clamo!

Vuelve  a mis labios mulatos, divina flor de
pecados. Suelta cabellos gozando, dame tus
besos borrachos, luz sobre cielos rozados, voz
que susurra presagios. Ven a mi alcoba de
bardo, ten un orgasmo encontrados, dame tus
besos mojados; dulce de azul, flor de fresa y
finos nardos. Te vuelves Musa y yo  Diablo; y
tomados de la mano llueve a cantaros dorados.

¡Y un gel liquido se dilata por tu cuerpo relajándolo!

¡Dame la vida que extraño!

Y yo escribo un verso nuevo enamorado:

Ah, María: ¡La suerte es cosa de osados! Y la mía
echó hace años, a andar en tiernos pecados. Ah,
María: Suculento caramelo para en  besos  
endulzarnos. Tú presencia necesito por un rato,
si el milagro realizado te trae abro; llama si
quieres probarlo. Ya te tengo el primer verso
confesado. Lee este e imagina el que te hice, gime
orando y si te dice prueba y dime para dártelo.

Lo preparo con pasión de finos nardos y notas
de cantos románticos, susurrados por sus gajos
cuando los estaban podando. Los he bordado con
ingenio bajo la lámpara de mi cuarto, la misma
que te enciendo al entreacto, cuando te entiendo
gimiendo: como si estuvieras orando. Y los
maceré con granos y pétalos sedientos de
Milsueños de cantero, regocijados con gestos.

Recogidos por senderos polvorientos en retazos.

¡Ah María, deseando su divino cuerpo, un rato!   
Picture by Ariel Arias. 
Web du photografe: http://500px.com/ariasphotos  

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