Desdicha…



Ya yo no estoy, ya no nos vemos, y es por eso
que se te escapa el deseo corriendo detrás del
sexo; muriendo sin sentir fuegos que quemen
tus labios ternos. Ya yo no estoy, y tú sonríes
por despecho; temblando entre tus conceptos,
que no entienden tus criterios.
La fuente seca de incendios que entrepiernas te
quemaba, hoy muere del miedo esquelético que
tu cintura desgasta. Y tu cuerpo es un caso
extremo donde se esconde lo expuesto en lejanos
años nuevos; cuando yo estaba en tu pecho, y
que mil besos te daba. 
Ya no estoy y mis dedos no son ejércitos que con
misterioso talento desarman tus madrugadas. Ya
yo no estoy, y tus cabellos sin tiempo son sucios
tramos de inviernos que se estrujan como sabanas.
Y ya no calientan tus días; ni el sol se moja en tus
brizas, con primaveras y cartas. Filosófico y 
opuesto, descarado y cascarrabias… 
No comprendiste mi ruegos, nunca leíste mis
palabras. Nunca apagaste mis fuegos; nunca
entendí que pasaba. Me escaseaste la esperanza
de verte blanquear mi barba. Y cuando te di la
espalda; ya no quedaba más nada.
Y hoy la dicha es una espina clavada entre tus
pestañas…
Si vuelves te doy las gracias y me vuelvo a
recuperarlas sin esperar tus de nadas. Tu 
desdicha es tan humana como duras son mis 
palabras. Que te partirán el alma cuando yo 
no esté mañana, si el olvido te adelanta. 

Picture by Ariel Arias 
Web du photografe: http://500px.com/ariasphotos

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