La Ninfa fílmica.
A ella le gusta que la vean desnuda y que la desvistan con la vista en la memoria, que la recuerden oronda al filo de una leyenda onírica, viva en tinta; y el alma en coma, entre comillas y oraciones, que entre gemidos la pidan. Ella se exhibe y se admira ella misma hasta que no le queden dudas de que su figura es Helénica y de que ella es una Amazona mítica. Que su uñas son de bruja y que su finura es artística y pictórica, como aquellas prenda con perlas que portaban para el Vals las mujeres lindas de otras épocas.
A ella la llaman la Ninfa fílmica porque vive una película inspirada en su existencia. Por su magnífico tórax que hace imaginarla en Diva que toca lira y da notas. Y en pomarrosa glotona, por su pecho y senos de Señora. Y por su ombligo infinito adicto a tiernos caprichos. Por sus entrepiernas gustosas y por la estola que la borda majestuosa ya sin ropas; como una Eva de ahora, con la manzana en la boca…
Por su pecho como he dicho; y por sus dos botones polvorientos que pernotan todo el tiempo, hasta que sus faldas cortas se le desabotonen solas. Ondulando suave al viento las deliciosas caderas de sus formas. Hasta que los flujos llegan: Y abierta toda, se moja bajo aguaceros ecléctico y coordenadas del cielo donde las estrellas sobran. Y la halagan caballeros que nunca la ven que llora, que al misterio del dolor lo llaman obra.
Porque su amor es efímero, cual ola que se esparce pervertida sobre rocas. Porque es tarde y no ha comido como toca, porque se ve y no ha dormido muchas horas; porque como tonta mariposa liba a solas. Porque al final y en principio, lo virtual osa ser mito aunque se extinga lo sentido. Porque sus huesos le imploran que no se crea la moza que sirve al sol vino tinto con los sentidos pedidos. Sus botones son colirios para los ojos dormidos que sueñan con lo no visto. De frente son como círculos que incitan al buen coito…
Son como un piano que a dedos suena gemido con ritmo; son su Aladino con genios y la lámpara del piso.
Son grandes como dos cerros que montan por el Olimpo de sus curvas hasta el Edén de su karma, que ella mantiene gravitando a toda máquina, que nunca para. Y a cada hora, las ganas nunca le faltan de atraparse en una cama, de dar su gracia sin tangas, de ver las velas que apagan y de iluminarse lánguida. Y a Venus declama versos que la honran a ella sola, mimándose en cada historia con sus tentadoras retoricas. Y si piensa que sus vellos le rosan las manos del hombre que adora; se eriza y explota oronda, como la bomba atómica en persona.
Ella se extasía en vapores y en sudores se embelesa, cuando le hablan bien cerca y su estufa quema ardores y derrotas sin misericordia. Su olor a esperma de flores se desprende por sus poros; y ávida ella invita al demonio a endiablarla por los moños sobre un potro hecho de cera. Y en trinos de blues penetran sinsabores de otras épocas, miseria, sangre y madera seca. Se muerde la lengua en temblores y colma de amores la escena. Presa para cazadores que suele idolatrarse muerta, solo para que la vean que no aqueja.
Ternura y cantos, primores y reverencias a su Alteza, eso la tienta, no lo olviden caballeros, si la encuentran en la tienda o en un bar de las afueras. Y entre piropos, su miel gotea; y florecen las pradera y las estepas deshielan. Como en las fotos que deja para que por su alcoba la sepan hilada entre truenos y colores que desvelan. Encendida entre penumbras, cósmicas y orgásmica; y como arteria en juerga, dilatada la vagina con contracciones frenéticas. A pura hembra, a ella misma que se asume entera con sus cuentas y tareas…
Solo pide que la vean ensangrentada y desecha, para sentirse amapola, polen, néctar, sexo y droga que marea fulminante. Lengua mordida y boca que ora porque en salivas se la coman. Se da en silencio, provoca, se aleja y se toca toda, a solas. Y su tierna imagen implora alto como una osa; tener una cola gorda, peluda, larga y copiosa. Se da en silencio y se apropia como tallo de una rosa que sembraron a la sombra. Se da sin más como lo cuento, manos y cuerpo. A labios y cabellos sueltos sobre una corola mórbida y gelatinosa, que goza toda.
Hasta sentir por sus formas la sensación que da la gloria después de una victoria histórica. A ella le gusta que la vean desnuda porque así se siente Diosa; y juro las palabras obran, para admirarla cual reliquia en cromosoma.
Pues la hembra Casanova es una bomba que explota en guerras de hordas liricas y metafóricas. Ella se dispersa en tinta adicta a prosas eróticas, como elogio a la memoria de sus divinas trompas falopicas. Como una trilogía poética escrita con una brocha gorda; e impúdica como una firma, se va toda en gelatina sudorosa. Y orgásmica como las Ninfas fílmicas que suelen relatar las poesías; se denuda y si la miran arboriza pura dicha florecida.
A ella la llaman la Ninfa fílmica porque vive una película inspirada en su existencia. Por su magnífico tórax que hace imaginarla en Diva que toca lira y da notas. Y en pomarrosa glotona, por su pecho y senos de Señora. Y por su ombligo infinito adicto a tiernos caprichos. Por sus entrepiernas gustosas y por la estola que la borda majestuosa ya sin ropas; como una Eva de ahora, con la manzana en la boca…
Por su pecho como he dicho; y por sus dos botones polvorientos que pernotan todo el tiempo, hasta que sus faldas cortas se le desabotonen solas. Ondulando suave al viento las deliciosas caderas de sus formas. Hasta que los flujos llegan: Y abierta toda, se moja bajo aguaceros ecléctico y coordenadas del cielo donde las estrellas sobran. Y la halagan caballeros que nunca la ven que llora, que al misterio del dolor lo llaman obra.
Porque su amor es efímero, cual ola que se esparce pervertida sobre rocas. Porque es tarde y no ha comido como toca, porque se ve y no ha dormido muchas horas; porque como tonta mariposa liba a solas. Porque al final y en principio, lo virtual osa ser mito aunque se extinga lo sentido. Porque sus huesos le imploran que no se crea la moza que sirve al sol vino tinto con los sentidos pedidos. Sus botones son colirios para los ojos dormidos que sueñan con lo no visto. De frente son como círculos que incitan al buen coito…
Son como un piano que a dedos suena gemido con ritmo; son su Aladino con genios y la lámpara del piso.
Son grandes como dos cerros que montan por el Olimpo de sus curvas hasta el Edén de su karma, que ella mantiene gravitando a toda máquina, que nunca para. Y a cada hora, las ganas nunca le faltan de atraparse en una cama, de dar su gracia sin tangas, de ver las velas que apagan y de iluminarse lánguida. Y a Venus declama versos que la honran a ella sola, mimándose en cada historia con sus tentadoras retoricas. Y si piensa que sus vellos le rosan las manos del hombre que adora; se eriza y explota oronda, como la bomba atómica en persona.
Ella se extasía en vapores y en sudores se embelesa, cuando le hablan bien cerca y su estufa quema ardores y derrotas sin misericordia. Su olor a esperma de flores se desprende por sus poros; y ávida ella invita al demonio a endiablarla por los moños sobre un potro hecho de cera. Y en trinos de blues penetran sinsabores de otras épocas, miseria, sangre y madera seca. Se muerde la lengua en temblores y colma de amores la escena. Presa para cazadores que suele idolatrarse muerta, solo para que la vean que no aqueja.
Ternura y cantos, primores y reverencias a su Alteza, eso la tienta, no lo olviden caballeros, si la encuentran en la tienda o en un bar de las afueras. Y entre piropos, su miel gotea; y florecen las pradera y las estepas deshielan. Como en las fotos que deja para que por su alcoba la sepan hilada entre truenos y colores que desvelan. Encendida entre penumbras, cósmicas y orgásmica; y como arteria en juerga, dilatada la vagina con contracciones frenéticas. A pura hembra, a ella misma que se asume entera con sus cuentas y tareas…
Solo pide que la vean ensangrentada y desecha, para sentirse amapola, polen, néctar, sexo y droga que marea fulminante. Lengua mordida y boca que ora porque en salivas se la coman. Se da en silencio, provoca, se aleja y se toca toda, a solas. Y su tierna imagen implora alto como una osa; tener una cola gorda, peluda, larga y copiosa. Se da en silencio y se apropia como tallo de una rosa que sembraron a la sombra. Se da sin más como lo cuento, manos y cuerpo. A labios y cabellos sueltos sobre una corola mórbida y gelatinosa, que goza toda.
Hasta sentir por sus formas la sensación que da la gloria después de una victoria histórica. A ella le gusta que la vean desnuda porque así se siente Diosa; y juro las palabras obran, para admirarla cual reliquia en cromosoma.
Pues la hembra Casanova es una bomba que explota en guerras de hordas liricas y metafóricas. Ella se dispersa en tinta adicta a prosas eróticas, como elogio a la memoria de sus divinas trompas falopicas. Como una trilogía poética escrita con una brocha gorda; e impúdica como una firma, se va toda en gelatina sudorosa. Y orgásmica como las Ninfas fílmicas que suelen relatar las poesías; se denuda y si la miran arboriza pura dicha florecida.
Picture by Ariel Arias.
Web du photografe: http://500px.com/ariasphotos
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