domingo, 30 de septiembre de 2012

¡Hasta cuándo!





Hasta la vista, hasta cuando, hasta luego si no hay cambios,
hasta que en un viento ingrávido mi alma te llegue volando,
hasta que parta el satánico tirano que separa a mi ser de su
ático. Hasta que el sol caliente el árbol y reviva lo cubano,
hasta que el guajiro arando, cultive el campo en los llanos.

Hasta que el destierro no sea más que un vago recuerdo
del pasado, cabezas y cráneos rapados, melenas y cabellos
largos, sumidos todos bajo el látigo de un graso amo lacayo
y descarado. ¡Qué olvidaremos bien rápido! Hasta que el
sueño que canto devenga un himno en los barrios…

Y hacia abajo y a los lados, y hacia arriba y con carácter;  
ondeen banderas en actos y suelten palomas al aire,
festejando que ganamos lo que tantos hemos luchado en
estos años. Y se vea un pueblo hermanado, mano a mano
y sin pánico al soldado; hasta ese día no habrá cambios.

Para que Cuba sea árbol cuyos frutos sean roseados sin
engaños, para que el terreno árido en que hoy siembran los
cubanos se fertilice trabajándolo. Para que todos volvamos
y nos unamos amándonos. Hasta ese día no habrá cambios;
no los esperen letrados, e intelectuales dogmaticos.

¡Pues quien separa evita pactos y contrarios, si no
pregúntenle a Castro!

Porque la ausencia representa a lo olvidado, porque el
humano se aclimata y va mutando. Porque alejados la
nostalgia nos resigna a no acordarnos, pues bien pensando
el sentimiento hace sufrir y muere helado. Sin ver el ático,
sin los muchachos, sin los cuentos; sin el barrio…

El viejo barrio por el que antaño transitábamos varados,
o bien borrachos y cantando enamorados y besándonos,
o bien cayados conjurando contra el diablo. El viejo barrio,
de rumba y palos, de juego y cantos. De conga y santos
africanos y otros tantos; negros y blancos disfrutándolos.

Guitarras, pianos, boleros y mambos; decimas, nardos
y sonetos rebuscados. Para que Cuba sea árbol que dé
frutos y regalos; y para que podamos dárnoslos sin pensar
más en robarlos. Hasta que el pueblo cansado no se
levante indignado y guite alto: ¡Hasta cuando!

¡No habrá cambios!

¿Hasta cuando seremos mal gobernados? Faltan huevos,
ya es extraño. Hasta cuando, se acabaron los contratos,
suelta el látigo. Demite ahora lacayo, vete al diablo,
expira y piérdete rápido. Hasta cuando pensarás seguir
timándonos, hasta luego y al adiós cuenta los daños.

Y no olvides de pagar lo que robaste en estos años. 

Picure by Yudit Vidal Faife. 

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