Hasta la vista, hasta cuando, hasta
luego si no hay cambios,
hasta que en un viento ingrávido mi alma
te llegue volando,
hasta que parta el satánico tirano que
separa a mi ser de su
ático. Hasta que el sol caliente el árbol
y reviva lo cubano,
hasta que el guajiro arando, cultive el
campo en los llanos.
Hasta que el destierro no sea más que un
vago recuerdo
del pasado, cabezas y cráneos rapados,
melenas y cabellos
largos, sumidos todos bajo el látigo de
un graso amo lacayo
y descarado. ¡Qué olvidaremos bien rápido!
Hasta que el
sueño que canto devenga un himno en los
barrios…
Y hacia abajo y a los lados, y hacia
arriba y con carácter;
ondeen banderas en actos y suelten
palomas al aire,
festejando que ganamos lo que tantos hemos
luchado en
estos años. Y se vea un pueblo hermanado,
mano a mano
y sin pánico al soldado; hasta ese día
no habrá cambios.
Para que Cuba sea árbol cuyos frutos sean
roseados sin
engaños, para que el terreno árido en que
hoy siembran los
cubanos se fertilice trabajándolo. Para
que todos volvamos
y nos unamos amándonos. Hasta ese día no
habrá cambios;
no los esperen letrados, e intelectuales
dogmaticos.
¡Pues quien separa evita pactos y
contrarios, si no
pregúntenle a Castro!
Porque la ausencia representa a lo
olvidado, porque el
humano se aclimata y va mutando. Porque
alejados la
nostalgia nos resigna a no acordarnos,
pues bien pensando
el sentimiento hace sufrir y muere helado.
Sin ver el ático,
sin los muchachos, sin los cuentos; sin
el barrio…
El viejo barrio por el que antaño transitábamos
varados,
o bien borrachos y cantando enamorados y
besándonos,
o bien cayados conjurando contra el
diablo. El viejo barrio,
de rumba y palos, de juego y cantos. De
conga y santos
africanos y otros tantos; negros y
blancos disfrutándolos.
Guitarras, pianos, boleros y mambos;
decimas, nardos
y sonetos rebuscados. Para que Cuba sea árbol
que dé
frutos y regalos; y para que podamos dárnoslos
sin pensar
más en robarlos. Hasta que el pueblo
cansado no se
levante indignado y guite alto: ¡Hasta
cuando!
¡No habrá cambios!
¿Hasta cuando seremos mal gobernados? Faltan
huevos,
ya es extraño. Hasta cuando, se acabaron
los contratos,
suelta el látigo. Demite ahora lacayo,
vete al diablo,
expira y piérdete rápido. Hasta cuando
pensarás seguir
timándonos, hasta luego y al adiós cuenta
los daños.
Y no olvides de pagar lo que robaste en
estos años.
Picure by Yudit Vidal Faife.

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